sábado, 11 de febrero de 2012

Estela de negro

Estela de negro

Esta mancha de sombra
que avanza abarcadora de cielos luminosos
quejido que maúlla y satura los tímpanos
de chillidos que supuran
polvo pegado a la piel
que enloda los poros
y expira tristeza como de tren que se va
Tomó el hilo en mi esqueleto
Trotó domando los poros de mis nervios
y me avienta desnudo
me presenta las cosas
como si no las conociera
para no reconocerme no identificarlas
Me pone a la espera de como esperma saltar
Como un santo en el altar petrificado
que petróleo salpica su visión de futuro frutal
de fruto de charla de gente extraña que araña
El más mínimo detalle de lo magnate en sus telarañas
y aterriza mi vista su complejidad 
terrosa estampa me cuelga al comprender
Si el espasmo de miedo
abandonara mis músculos
dejara de fragmentarme en contemple
Es por mis brazos rodeando tu cristal cuello
por mis muslos cansados
que tus piernas abracen
por la calma que clama
tu estruendoso cabello
y yo meza o amase o moldee en vasija
para qué el infierno purulento
que muy lento se arrastra ante mis ojos
se pasea en carrito fúnebre
sale a dar el atropellamiento del día
desbasta mi estirpe
como quien le explota una bomba
como cuando se dinamita edificios
Ya no quiero la tela de imágenes cráneos
zenit de la muerte
que rítmicamente ató mi conciencia
al saberte de mi corpóreo ser ausente
que anhela en la espera tu cuerpo de diosa
y supura púrpura
la visión que devasta
como quien se deszurce o desestampa
y queda en lo oscuro
con la vida que pasa
del otro lado de la película.

                                                                              Ardo Astillo Oreno.   
        

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